NO EXISTE UN SISTEMA DE MOVILIDAD URBANA PERFECTO

Nadie puede negar que en los últimos tiempos cada vez más se habla y preocupa el desarrollo de las ciudades y el reto que supone la movilidad de los ciudadanos.

La movilidad no solo preocupa por los aspectos de contaminación, aunque este aspecto suele ser el comienzo de las actuaciones de los gestores urbanos, sino por la frustración diaria que produce a muchos ciudadanos en sus desplazamientos y la pérdida de tiempo que cada vez más supone los viajes que realizamos de forma habitual.

Estos días que estamos sumidos en la semana de las nuevas tecnologías y aplicaciones de móviles, cada vez más se relaciona estas aplicaciones con soluciones de la movilidad urbana. Toda esta información que nos llega es en ocasiones diversa y dispersa, pero lo que parece cierto es que la movilidad urbana se va a multiplicar por tres de aquí al año 2050.

Entre las soluciones que se apuntan también existe una variedad de ideas y propuestas, pero lo que está claro es que no existe todavía un sistema de movilidad perfecto y satisfactorio para todos.

Factores como el tamaño de la ciudad, el mayor uso o no del transporte público, la adecuación de las infraestructuras de la ciudad a un tipo u otro de modo de movilidad, incentivos a ciertos comportamientos y así podemos ir realizando una lista de medidas que favorecen una movilidad más sostenible, siempre ajustada a las características de las ciudades. También existen modelos de gestión que no resultan fáciles de aplicar de un lugar a otro debido en ocasiones a aspectos sociales, como el envejecimiento de la población, hábitos y costumbres sociales.

Por lo tanto es importante que todo cambio en la movilidad urbana, vaya precedido de un análisis detallado de la ciudad y sus habitantes, con una lista de soluciones adaptadas y consensuadas con la mayoría de la población.

No se puede olvidar y es importante que al analizar estas situaciones no se partan de apriorismos ya definidos y teorías prefabricadas, ya que nos podemos encontrar que la realidad es tozuda y nos indica otros parámetros. Como sucede con la moto, que como vehículo de movilidad individual, se diferencia del automóvil, pero cada día debe ocupar más la atención de los gestores de la movilidad. No podemos olvidar que en España y según datos oficiales, el 9.48% del parque de vehículos son motos y más de la mitad son motos de menos de 250cc, que se utiliza sobre todo para circular por las ciudades.

Esto nos debe enfrentar a una realidad concreta y es que no todos los vehículos que se utilizan de dos ruedas son bicicletas, la moto de características urbanas y con la próxima llegada de las propulsadas por electricidad, son un elemento de movilidad individual que no solo utilizan unos cuantos jóvenes, sino que cada vez más personas con una experiencia en la conducción, pero que no les gusta el transporte público ni el pedaleo de la bicicleta, lo utiliza los días laborales para su movilidad dentro de los centros urbanos. No olvidemos que cada vez la población de las ciudades europeas tiene mayor media de edad y el aspecto físico cuenta.

Podemos concluir, sin lugar a equivocarnos que no existe un sistema de movilidad perfecto, pero se debe trabajar en una adaptación de los sistemas actuales, pero sobre todo estableciendo objetivos de movilidad sostenible, y que cubra las necesidades reales de los usuarios.

Otro aspecto a no olvidar por los gestores de la movilidad urbana es crear una sana competencia entre los modos de transporte, donde , además de los aspectos ambientales debe primar un aspecto muchas veces olvidado en la movilidad urbana y es la ocupación del espacio por persona transportada, ahí radica una de las ventajas de la moto.