PASO DE ANIMALES EN LIBERTAD

Esta señal que ilustra el inicio de este escrito es calificada por el Reglamento General de Circulación como P-24; “paso de animales en libertad. Peligro por la proximidad de un lugar donde frecuentemente la vía puede ser atravesada por animales en libertad”. Pero esta libertad trae en ocasiones consecuencias fatales como son los accidentes y atropellos de estos animales por parte de los vehículos que transitan por las vías públicas.

Según datos de la Dirección General de Tráfico (D.G.T)www.dgt.es- en el año 2014 se han producido 964 accidentes por atropello de animales y además de las trágicas consecuencias para los animales, estos atropellos han dado lugar a 11 personas fallecidas, 84 heridos hospitalizados y 1003 no hospitalizados.

De todos modos no olvidemos que según un reciente estudio de una compañía aseguradora[1] el jabalí provoca un 33% de los accidentes con animales, seguido por perros (30%), corzos(17,5%) y zorros (3,7%).

El criterio sobre la responsabilidad o obligación del poseedor de un animal, es el mantenido en el artículo 1905 del Código civil donde nos dice que la responsabilidad por los daños causados por animales es su dueño.

Pero cuando hablamos de un accidente de tráfico debemos recurrir a lo que nos marca la norma de la Ley de Seguridad Vial (LSV) y en su disposición adicional séptima, como escondida hacia el final de la Ley de seguridad Vial nos encontramos con este redactado:

“En accidentes de tráfico ocasionados por atropello de especies cinegéticas en las vías públicas será responsable de los daños a personas o bienes el conductor del vehículo, sin que pueda reclamarse por el valor de los animales que irrumpan en aquéllas.

No obstante, será responsable de los daños a personas o bienes el titular del aprovechamiento cinegético o, en su defecto, el propietario del terreno cuando el accidente de tráfico sea consecuencia directa de una acción de caza colectiva de una especie de caza mayor llevada a cabo el mismo día o que haya concluido doce horas antes de aquél.

También podrá ser responsable el titular de la vía pública en la que se produzca el accidente como consecuencia de no haber reparado la valla de cerramiento en plazo, en su caso, o por no disponer de la señalización específica de animales sueltos en tramos con alta accidentalidad por colisión de vehículos con los mismos.”

La última modificación de la LSV en abril de 2014, dio esta redacción a la norma que deja a los conductores en la situación de máxima culpabilidad, cuando se nos cruza en la carretera un animal y lo atropellamos. En la anterior redacción se indicaba que la responsabilidad solo se daba cuando al conductor se le pueda; “imputar incumplimiento de las normas de circulación”, que era como más lógico.

En que situaciones no será responsabilidad del conductor:

  • Cuando el accidente sea consecuencia de una acción de caza realizada el mismo día o concluida doce horas antes.
  • No haber reparado la valla de cerramiento, el titular de la vía o no disponer de señalización de animales sueltos en tramos de la vía con alta accidentalidad, la ya citada P-24.

El desamparo del conductor ante una situación que escapa a su control nos permite recomendar que al ver la citada señal, P-24, debemos extremar la prudencia en la conducción y esperar que los animales no den muchos paseos por la vías y otro aspecto a tener en cuenta es revisar nuestra póliza del seguro de nuestro vehículo comprobando que está cubierta esta contingencia o contratar un seguro de daños, para tener cubierto el accidente con “muchos animales sueltos”.

[1]  Estudio del Centro de Estudios de Seguridad Vial PONLE FRENO-AXA.