NUEVOS MODELOS DE MOVILIDAD. LOS PELIGROS DE LA IMPROVISACIÓN

Autores:

Josep Sala Serra . Economista. Consultor en gestión de movilidad y experto en análisis e implantación de sistemas carsharing. Colaborador EMS,S.L.

Alfonso Perona Gómez. Abogado. Experto en Movilidad

 


El pasado día 29 de diciembre, el Ayuntamiento de Madrid puso en marcha restricciones en la circulación por el interior de la ciudad y otras medidas relacionadas por motivos ambientales. Sólo pudieron circular por la llamada almendra (centro de la ciudad) los vehículos con matrícula impar y algunos otros como los de mecánicas híbridas o que utilizan como combustible el gas licuado o los del transporte público.

Es la primera vez que en España se ponen en marcha este tipo de medidas restrictivas, aunque en otras ciudades europeas como París o Roma ya las han aplicado con anterioridad. Con independencia de las valoraciones que cada cual pueda hacer sobre la conveniencia de este tipo de medidas, parece evidente que hay algo que debemos que cambiar en nuestro modelo de movilidad. No podemos insistir en mantener un sistema que, entre otras cosas, nos lleva a menudo a situaciones de polución que ponen en riesgo la salud pública.

Hay que hacer cambios importantes en los patrones de movilidad. Sabemos que el transporte público, el sistema más sostenible, tiene unas limitaciones que obligan al uso de otro tipo de medios complementarios, generalmente medios de transporte individual. Parece pues muy conveniente trabajar en sistemas que permitan compartir el uso de estos medios.

Uno de los sistemas de movilidad compartida más en auge es el carsharing o flota de vehículos compartidos. En los últimos años hemos visto varias iniciativas que están desarrollando sistemas de carsharing en grandes ciudades de Europa y España. También se detecta una cierta inquietud por parte de poblaciones más pequeñas de las áreas metropolitanas de estas grandes ciudades para promover sus propios servicios de carsharing.

La necesidad y la urgencia de hacer cambios importantes en los modelos de movilidad, no justifica que estos cambios se hagan sin un análisis previo de los aspectos económicos, sociales y jurídicos. Nuestra experiencia nos demuestra que estos análisis se pueden realizar de forma ágil y que no es ningún impedimento ni un elemento entorpecedor de la rápida puesta en marcha del servicio.

Antes de tomar la decisión de poner en marcha un sistema de carsharing siempre aconsejaremos que se debe contemplar y analizar algunos parámetros que son la base del éxito del sistema y que varían de forma importante en cada población. Los análisis realizados nos demuestran que se debe tener clara la situación del municipio relativa a los municipios colindantes y los que actúan de polo de atracción; conviene saber cuáles son los hábitos de movilidad de su población, cual es el problema que el carsharing resolverá a los ciudadanos de esta población y quien lo usará; donde deben ubicarse los vehículos para que el acceso sea fácil, cómodo y conveniente para el usuario.

Estos aspectos citados son sólo una parte de los datos que conviene analizar antes de empezar y que aconsejamos se deba realizar siempre junto a los técnicos de los ayuntamientos correspondientes. El fracaso en la puesta en marcha, es uno de los mayores riesgos de un sistema de carsharing produce un efecto muy negativo en la población y se atribuirá al gobierno municipal. Hay que hacer todo lo posible para limitar este riesgo.