TRANSPORTE Y EL MEDIO AMBIENTE.

En los últimos meses la contaminación de los transportes en las ciudades está adquiriendo protagonismo y se habla mucho de las restricciones de ciertos vehículos en base al combustible utilizado y sus niveles de contaminación. Las grandes ciudades de Europa y de España, son ejemplos de esta contaminación  que cada vez preocupa más tanto a nivel de CO2 como de partículas en suspensión y otros productos que al final tienen trascendencia e importancia no solo en el cambio climático sino en la salud de los residentes en las ciudades.

Pero no hemos preguntado, ¿Mi manera de conducir puede contaminar más o menos? ¿es posible realizar una conducción más ecológica?, las respuestas son sí.

El estilo de conducción tiene gran influencia en los consumos de combustible e incluso en otros aspectos de mantenimiento de nuestro vehículo como es el desgaste de neumáticos, es posible un cambio de actitud en la conducción si lo queremos hacer y si estamos dispuestos a invertir en formación.

Una conducción más pausada, con marchas más largas y manteniendo la atención en la vía y su entorno, pueden hacer reducir el consumo de combustible en cantidades importantes. Si esta situación además la trasladamos a las flotas de coches de empresa, los resultados obtenidos pueden ser espectaculares.

Hace unos meses , nuestro experto en seguridad vial laboral Albert Aluma y colaborador en los proyectos de esta consultoría, escribía en la News de AEGFA[1], http://aegfanews.com/, que cambiar el estilo de conducir puede representar una rebaja del 50% de los costes de la flota y además citaba un datos de una empresa pública inglesa que tras dos años de realizar una conducción más segura y eficiente, los datos son una reducción del 77% de las colisiones y la gravedad se reduce en un 27% al igual que los costes de carburante se reducen.

En el fondo se trata de realizar un buen análisis de la situación, realizar un previo control y seguimiento y fijar los objetivos de la formación. En este análisis entre otros aspectos se deben valorar los actuales niveles de emisión y analizar los consumos reales y los kilómetros realizados, este trabajo previo antes de impartir la formación es básico para poder realizar un buen diagnostico y propuesta de mejora.

Es importante que el formador sea una persona preparad para saber comunicar y que en este trámite enseñe y transmita conocimientos, información y sobre todo una formación que provoque un cambio de actitud, con una mayor aceptación del riesgo, ya que nadie suele reconocer que no conduce bien y lo podría hacer mejor.

La conducción que se realiza más respetuosa con el medio ambiente es  también una conducción que se está demostrando más segura y con ello se reducen accidentes. Aunque como indicaba Tom Vanderbilt, en su obra “TRÁFICO”, en el año 2009: “La palabra accidentes parece ofrecer cobijo y protección a los peores y más negligentes comportamientos al volante”.

Por lo tanto es posible realizar planes de formación que mejoren nuestra eficacia ambiental, reduzcan nuestro consumo y contribuyan de manera decidida a una menor número de accidentes de tráfico y sus costes asociados.

 

[1] AEGFA. Asociación española de gestores de flotas de automóviles. https://aegfa.com/